¿Laminados, glasofonados, peliculados o plastificados…?

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¿Laminados, glasofonados, peliculados o plastificados…?

Al laminado también se le llama plastificado, peliculado o glasofonado. Son denominaciones distintas para una misma técnica, sin embargo, hay personas y empresas que hacen distinciones, por lo que siempre conviene concretar las especificaciones en los trabajos en los que se use.

Es el acabado que en imprenta se da a los impresos para protegerlos y armarlos, cubriéndolos de una capa transparente. La capa protectora es una película plástica que se aplica sobre la superficie, a la que se pega —usualmente por aplicación de calor—. Este tipo de laminado protege mucho más que un barnizado, sea del tipo que sea.

Cuando se habla de laminado se está haciendo referencia al plastificado y no al barnizado, que son técnicas distintas. De hecho, la aplicación de ambas técnicas a un mismo trabajo no es contradictoria; en tapas de libros, por ejemplo, las máscaras de barniz brillante se suelen aplicar sobre glasofonados mate.

Los plastificados pueden ser de diversos materiales plásticos como el polipropileno, pueden tener distintos acabados: mate, satinado o brillante y diferentes texturas: rugosa, simulando tejidos, etc.

Los plastificados más comunes son:

Laminado mate: Este acabado tiene un tacto sedoso y liso. Absorbe la luz y crea un efecto ‘carbón’ en las producciones. Se suele elegir el laminado mate por motivos estéticos más que por proteger el papel, función que también realiza. El resultado es perfecto para aplicarlo en catálogos y tarjetas de visitas, dando lugar a una simbiosis ideal entre elegancia y modernidad.

Laminado brillo: La luz se refleja sobre este tipo de laminado creando un acabado brillante sobre los productos. Este plastificado tiene un alto nivel de calidad, fuerte resistencia a los roces y resistencia a la suciedad, agua e incluso al paso del tiempo. Todo ello hace que el trabajo alcance las más altas expectativas para todo cliente: Belleza, calidad y protección.

Los plastificados se suelen aplicar sobre papeles o cartulinas no porosas ni rugosas, ya que estos acabados suelen producir defectos en forma de pequeñas burbujas. No se pueden aplicar sobre papeles de poco gramaje, menores a 100 g/m2 aproximadamente.

¿Por qué laminar?

  • Añade valor al material.
  • Suma tiempo de vida al producto.
  • Permite la utilización del material en el exterior.
  • Protege el producto de manchas, huellas e incluso abrasiones.
  • Proporciona un mayor atractivo a las imágenes y fotografías.
  • Mejora el color así como el contraste de la imagen.
  • Retrasa la desaparición de la imagen.
  • Los materiales se pueden manipular y utilizar sin temor a que se estropeen.

 

Fuente:  http://www.glosariografico.com/

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